jueves, 16 de abril de 2015
Nietzsche: ( La ciencia jovial)
...nosotros tenemos que parir nuestros pensamientos desde el dolor y proveerles maternalmente de todo cuanto hay en nosotros de
sangre, corazón, fuego, placer, pasión, tormento, conciencia, destino, fatalidad. Vivir-ello significa para nosotros transformar
continuamente todo lo que somos en luz y en llama, también lo que nos hiere. Simplemente no podemos hacer otra cosa. Y en lo
concierne a la enfermedad:¿no estaríamos casi tentados a preguntarnos si ella no nos es indispensable? Solo el gran dolor, en
en tanto maestro de la "gran sospecha", es el último liberador del espíritu, el que convierte a cada U en una X, en la auténtica
y genuina X, es decir la penúltima letra antes de la última... Solo el gran dolor, ese largo y lento dolor que se toma su tiempo,
en el que nos quemamos de forma parecida a la leña húmeda, nos obliga a nosotros, filósofos, a descender a nuestra última profundidad, así como a apartar de nosotros toda confianza, toda la buena disposición, encubrimiento, suavidad, vulgaridad, en las que tal vez habíamos encontrado nuestra humanidad. No sé si un dolor semejante nos hace "mejores" ; pero sí que sé que nos hace más profundos. Bien sea aprendiendo a contraponerle nuestro orgullo, nuestra burla, nuestra fuerza de voluntad...
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