sábado, 12 de septiembre de 2015

De la adolescencia y otras frustraciones

Lo pude ver esta mañana mientras hacía cola en la caja del supermercado. La madre desaliñada, con unos kilos de más: tal vez acostumbraba a calmar sus frustraciones en la mesa,frente na un buen plato de cocido, o frente al televisor, con una bolsa de patatas fritas o de gusanitos. Era de constitución delgada, de pechos generosos, cargada de espalda y un poquito fondona. Eso sí, ironías de la naturaleza, tenía las piernas demasiado delgadas y por las cintas de unas sandalias, ya pasadas de moda, se escapaban unos incipientes "juanetes". Y para colmo, y para marcar mejor, vestía camiseta ajustada y un pantalón de pitillo. Intuí, o más bien quise adivinar, que su autoestima no debía ser muy alta. Y que su marido, aun permaneciendo en casa, ya hacía mucho tiempo la había abandonado... La niña,adolescente ella, de unos quince o dieciséis años, no tenía muy buen gusto en el vestir y hablaba a la madre con demasiada insolencia. Tal vez en su día careció de las necesarias y saludable reprimendas o castigos, que muy bien hubiese merecido... La joven intentaba regalar una sonrisa a los allí presentes; una sonrisa que pretendía ser amable sin conseguirlo. Se le escapaba el alma por los ojos; pero esta no irradiaba, precisamente, dulzura ni paz y mucho menos felicidad... Yo entretanto, embebida en mis pensamientos... "Debe ser una plaga del hogar"."Si el campo familiar no se cultiva, no se siembra, ni se cuida, es de lo más natural que nazcan toda clase de mala hiervas: tales como la frustración, el egoísmo, el despotismo y otras muchas. Eso si ejercido, este último, siempre con aquellas personas más queridas y a las cuales el amor hace dóciles, débiles y vulnerables. La adolescencia, tal y como hoy la conocemos, y sobretodo como la padecemos, en una epidemia,una plaga bíblica... En el cuerpo de un adolescente se produce una metamorfosis que este tiene que comprender y asimilar como puede. Ha dejado de ser niño para entrar en un mundo difícil y, para él, desconocido: el mundo del adulto. Son muchas las preguntas que se hace y muy pocas las respuestas que recibe. Es en estos casos donde más se acusa ese gran vacío interior, originado por la ausencia de unos Valores...

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