viernes, 7 de noviembre de 2014

LA COSTUMBRE


  Y va por las aceras
llevando de su mano
nuestras vidas,
ordenada y mohosa,
la costumbre.
Nos vigila incansable
nos protege,
de cualquier imprudencia
saludable.
Y pasa por las calles y las plazas
congregando a los fieles
a su causa.
Y nos monta en su vagón de cola
la costumbre.
Y viajamos con todo el equipaje
de la resignación...
Y un hatillo de sueños,
aún rojos,
abandonado
sangra,
sobre las mugrientas baldosas
de un andén.

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