martes, 23 de diciembre de 2014
ESTÁ LA MAR FURIOSA
Y lleva espumas blancas desatadas
mientras tiembla la brisa en los volantes
rizados, de calimas sosegadas.
Y son crestas furiosas y arrogantes
que se alzan embriagando los instantes
de sedientas miradas, atrapadas
en la magia fugaz de su llegada.
Bebe el alma sus brillos deslumbrantes
y hay un sordo rumor acompasado
que golpea mi oído y me adormece.
Que nace no sé donde y potenciado
por los vientos, ya arrecia, ya adormece.
Mientras lucen los rojos y morados
que lleva el horizonte. Ya anochece...
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